En mi quehacer docente, lo que trato de hacer todos los días es que mis alumnos aprendan algo nuevo. Vemos la forma en cómo aplican los contenidos de la materia en su vida diaria por medio de la exploración, haciéndoles preguntas, hasta llegar al tema. Previamente ellos ya elaboraron un mapa conceptual del tema, entonces de alguna manera esto facilita la comprensión.
La forma en cómo llegar a donde se quiere, los alumnos se organizan para trabajar en binas para realizar un análisis del tema, ya que es una materia práctica, y así van surgiendo dudas, se preguntan entre ellos, y finalmente, resolvemos las dudas en forma grupal. Posteriormente realizan ejercicios prácticos, primeramente en binas, y enseguida en forma individual.
Lo que se busca con cada actividad es la comprensión y el aprendizaje del tema tratado, y la relación y aplicación, que tiene con su vida diaria.
El cómo percibo mi docencia a veces me da buenos resultados la forma en que trabajo, pero es sólo con una parte del grupo a la que veo interesada en la clase y en trabajar, y al resto ¿qué les pasa? ¿soy yo? ¿es la forma de trabajar? ¿es la materia?, no lo sé!. Entiendo que cada uno tiene intereses, habilidades y aptitudes diferentes, además problemas personales y familiares, y aquí es donde ya no sé que hacer, porque de repente les pregunto a algunos que les pasa, y traen problemas muy fuertes, y argumentan que no se pueden concentrar, o simplemente no les interesa, y ahí es donde me surge la pregunta ¿qué hago en estas situaciones?
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