RELACIÒN ENTRE EL MALESTAR DOCENTE CON MI HISTORIA PERSONAL, ¿QUÈ HAGO O PUEDO HACER PARA COMBATIRLO?
El malestar docente que encuentro, en mi historia personal, es la siguiente:
Al inicio de mis labores docentes, realmente no lo viví como gran oportunidad de superación laboral sino como algo que me angustiaba terriblemente, llegaba a la escuela me dolía el estómago, me sudaban las manos, me ponía muy nerviosa, y eso era “transmisible” porque cuanto mas nerviosa estaba, mis alumnos estaban peor de inquietos, lo percibían, lo que llevaba preparado para la clase no me alcanzaba, todo se me salía de control, eran clases totalmente teóricas y nunca me ha gustado el rollo, claro que si me dan las materias aunque no me gusten las tengo que dar y hasta la fecha siguen sin gustarme, porque a los jóvenes y sobre todos si son grupos de hombres son muy apáticos al rollo o es que no sé motivarlos o dar esta clase de materias porque no me gustan.
Hasta que una vez solicité que me dieran una materia práctica Contabilidad, y gracias a Dios me la dieron!, ahí cambió la cosa, tuve que ponerme a estudiar, pues había pasado mucho tiempo sin practicar, pero era una materia que yo sentía que se me facilitaba para enseñar, y lo principal los muchachos se mantenían ocupados y no me sobraba tiempo, me hacía falta. Debo ser franca que al principio me costó trabajo darme a entender, a veces me equivocaba, y me decían, sentía que me ponía roja, pero lo reconocía, les decía “yo también me equivoco muchachos”, y sí es muy importante la humildad, para reconocer nuestros errores y también bajarnos al nivel de los conocimientos de los alumnos ya que esto les ayuda a comprender mejor el objetivo de lo que se está tratando, a mí me gusta ponerles ejemplos sencillos, de lo que ellos realizan en su vida diaria, y si se puede ejemplificar con los “novios” mucho mejor, porque en cuanto escuchan esa palabra hasta cambian su postura y su cara se les alegra.
En cuanto a lo de ser interlocutor, esto lo aprendí cuando estudié la maestría, nos hablaron sobre el tono de la voz, cómo llegar al grupo dependiendo de las características de éste, tener el cuidado de dirigirse con la mirada a todos cuando estamos hablando, no solamente a unos cuantos. En cuanto a la disciplina, eso sí hay grupos en los que me cuesta trabajo mantenerla, y más cuando son grupos de puros hombres, ya que son muy llevados y se faltan mucho al respeto, por mas que les digo y les hablo del respeto solo un rato se comportan y al rato están igual, necesitan estar muy activos para que estén tranquilos, y me cuesta trabajo porque si les doy clase es la de Valores (CTSyV), es una materia muy bonita, pero todo lo ven tan a la ligera, todo les causa gracia, no toman nada en serio y eso me causa frustración, ¿qué hago ante esta situación? Sinceramente, me quedo sólo con los que trabajan en clase, y a los demás los mando a la biblioteca a trabajar, les digo que antes de que den el timbre los espero con el trabajo hecho, ya que si se quedan en el aula ni trabajan, ni dejan trabajar, son muy pocos a quienes les interesa el trabajo, y nunca me había puesto a pensar en lo que menciona el autor José Manuel Esteve, que hay que aceptar a los alumnos que tenemos y no hay más que engancharlos en el deseo del saber, aunque considero que con estos jóvenes tan desinteresados, se necesita trabajo de equipo: padres de familia-alumnos-maestros, y esto representa un gran reto para todos, ya que si a estos jóvenes no se les brinda la oportunidad de prepararse y nosotros como maestros no hacemos nada por rescatarlos, eso representa un fracaso como maestro, por no entender el lado humano de los jóvenes y más en esta etapa tan difícil de su vida.
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